Netflix está viendo que poner a protagonistas femeninas al frente de sus series de fantasía funciona. Nun Warrior, Las escalofriantes aventuras de Sabrina, y con el aroma aún presente de The Witcher, la plataforma ha estrenado Maldita, serie de diez capítulos que narran una época previa a la del Rey Arturo. Protagonizada por Katherine Langford, la serie de fantasía introduce una raza diferente que habita en la Tierra, los Fey, desterrados y maltratados por los hombres.

Sinopsis Netflix:

Provista de poderes misteriosos y una espada legendaria, la joven Nimue se embarca en una misión junto con el mercenario Arturo para salvar a su gente.

Trailer Maldita, serie de Netflix

Opinión de Maldita

Parece que Netflix quiere poner de moda las series de fantasía. Con el estreno en septiembre de la famosísima historia de Memorias de Idhún, y la grabación de la segunda temporada de The Witcher, lo intenta ahora con la historia del Rey Arturo. Pero se queda en una historia adolescente cuyos personajes no pueden huir de su destino ni de los clichés.

Aunque tenga como idea principal la leyenda de Arturo, la espada de Escálibur y cómo surgió el que es digno del arma en la roca, el espectador no puede esperar mucha conexión con dicha historia. Hay referencias a los personajes originales, como Arturo o Merlín, pero más allá de eso, los personajes no tienen mucho más desarrollo.

Nimue es la protagonista de la serie, y la encargada de proteger esa espada que en ningún momento se refiere por el nombre de «Escálibur» sino por «la espada de los antiguos reyes»

Los colores llamativos en las producciones de Netflix, sobre todo en el vestuario de los personajes, es algo que quiere mantener la plataforma. Ya se nota en series como Sex education, que brilla como serie juvenil por poner temas sobre la mesa que se consideran tabú. Pero en esta serie de Maldita, situada en el medievo, hay exceso de colores.

La historia en sí no aburre, quizás los primeros capítulos se hagan algo lentos pero en cada final dejan con las ganas más. Deja desconcertado al espectador que un par de historias secundarias de la serie tengan un final rápido y sinsentido, como si fuesen para entretener mientras que la trama principal era aburrida, y cuando se pone interesante, rompen el resto de tramas y se mantiene una sola. Se salva quizás por los últimos capítulos, cuando hay más acción y la historia está del todo encaminada.

La sensación que queda en el espectador es que es una serie con una buena idea de fondo (la de presentar la leyenda artúrica), pero de forma muy caótica.

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